SAN SALVADOR EN CHORA O KARİYE CAMİİ

La Mezquita de Kariye Camii, el antiguo monasterio de 
San Salvador en Chora, es una de las grandes joyas arquitectónicas de Estambul y una obra maestra del arte bizantino. Es uno de mis lugares favoritos de Estambul, tanto fuera como dentro, tanto el conjunto exterior, mezcla de piedra y ladrillos rosados, con sus cúpulas grandes y pequeñas, como el interior, con sus increíbles mosaicos y frescos. Si hay algo que no debería nunca faltar en una visita a esta preciosa ciudad es San Salvador en Chora.

En mi primer viaje a Estambul (diciembre de 2012) entré al complejo dando la vuelta a todo el edificio, pasando por un pequeño jardín que hay en la parte trasera, junto a los ábsides. Y creo que esa es la mejor manera, porque así se puede ver todo el conjunto. Y además la parte que da al jardín es más interesante desde el punto de vista artístico. Uno puede imaginarse cómo sería el edificio en la época en la que fue construida, rodeada de campos y de casas pequeñas.

Una vez dentro, al igual que ocurre en Santa Sofía, se tiene la impresión de estar pisando tierra sagrada: todo es de una belleza deslumbrante, tanto los mosaicos como los frescos, tanto las paredes como los techos, tanto el mármol como el ladrillo.

Tuve la gran suerte de que no había ni andamios ni obras de ningún tipo, por lo que pude ver todo sin ninguna restricción.

Hay varios espacios: la nave central y sus anexos, el nártex, el exonártex y el paraclesion. 

Los principales mosaicos están en el nártex y en el exonártex. Aparte de los ciclos dedicados a la vida de Cristo y a la Virgen María, el mosaico que más me gustó fue uno que retrata a Teodoro Metochites, un ministro del emperador Andrónico II, erudito y gran mecenas de la última época de esplendor artístico del Imperio Bizantino. 
Lleva las ropas de un aristócrata de la Constantinopla del siglo XIV y está arrodillado ante Jesucristo. A Metochites se debe la mayor parte de este monasterio y toda la decoración interior.  

En cuanto a los maravillosos frescos del paraclesion (la capilla lateral anexa), la obra maestra es, sin duda, el Anastasis Resurrección de Cristo del ábside. Se ha dicho de este fresco que es uno de los mejores que se hayan pintado nunca.

Al contemplar tanta belleza reflexioné que es un verdadero milagro que esta iglesia haya podido perdurar casi intacta en una ciudad en la que los restos de su pasado bizantino han sido saqueados y destruidos en numerosas ocasiones y por diferentes motivos. Además, casi todas las iglesias de Estambul fueron convertidas y reestructuradas en mezquitas después de la conquista otomana y no guardan de su forma original más que la estructura arquitectónica y algunos restos. La gran excepción a todo lo anterior es San Salvador en Chora, aunque es verdad que ha tenido que pasar por varias restauraciones.

La nave central es interesante pero contiene pocos mosaicos y muy poca decoración. Había varios gatos allí.

Permanecí en este maravilloso museo alrededor de una hora.



En diciembre de 2013, justo un año después, volví a visitar este lugar. 

Salí de la Sinagoga de Ahrida y anduve por las calles Gevgili, Sultan Çeşmesi y Kariye Türbesi. En unos 15 minutos podía ver ya las cúpulas y cupulitas del conjunto de San Salvador en Chora, y enseguida me encontré frente a la entrada principal.

Había turistas pero no demasiados, por lo que se podía ver todo bastante bien. 

La nave central estaba en obras. Afortunadamente para mí, las partes más interesantes desde el punto de vista artístico se podían ver sin problemas. Ya no se entraba por la parte trasera sino por la puerta principal.

Estaba vez llevaba conmigo la extraordinaria guía de Estambul Strolling Through Istanbul, de Hilary Sumner-Boyd y John Freely. No creo que haya ningún otro libro que pueda igualarla en cantidad y calidad de información, ni en su meticulosidad. Además de mucho rigor y muy pocos errores, las historias que se cuentan son generalmente interesantísimas. Y además se nota la gran pasión de los dos autores por esta maravillosa ciudad.

Dediqué una hora entera a visitar en detalle cada una de las secciones, siguiendo el orden que me marcaba la guía, es decir:

A. Los mosaicos del nártex y del exonártex

     1. Los 6 paneles devocionales y con dedicatorias.

     2. La Genealogía de Cristo

     3. El Ciclo de la Vida de la Virgen María

     4. El Ciclo de la Infancia de Jesús

     5. El Ciclo de la Vida Adulta de Jesús

B. Los frescos del paraclesion

     1. Las escenas de la Resurrección

     2. El Juicio Final: El cielo y el infierno

     3. La Madre de Dios y los 5 episodios del Antiguo Testamento

     4. Los santos y los mártires

C. Las tumbas del paraclesion
     Hay varias tumbas o restos de tumbas. Una de ellas es probablemente la de Teodoro Metochites.

Conocí a una señora alemana muy agradable que también estaba muy interesada en aprender y aprovechar el tiempo en esta iglesia. Curiosamente, tras hablar un momento de lo impresionante que era lo que estábamos viendo, nos dimos cuenta de que los dos teníamos la misma guía. Más adelante me la volvería encontrar de nuevo.

Permanecí allí 
alrededor de una hora. Fue como una catequesis acerca de la vida de Jesús y María a través del arte, que es lo que sin duda pretendieron los que diseñaron los mosaicos y los frescos.

Terminé mi visita alrededor de las 11:30 am.



En mi visita a Estambul de diciembre de 2017, no tenía pensado volver; ya había estado allí dos veces. Sin embargo, tras visitar Fethiye Camii/Santa María Pammakaristos, que se encuentra no muy lejos de Chora, me entraron muchas ganas de entrar de nuevo
. Pasé por un bonito parque que se encuentra en las inmediaciones y, enseguida, llegué a mi destino.

La nave central seguía en obras pero el resto se podía ver sin problemas. Así que visité todo lo demás.

Cada vez que estoy en Chora hay algo siempre que me llama especialmente la atención. Es verdad que en diciembre de 2013 dediqué mucho tiempo a ver todo el conjunto pero, con tanta profusión de mosaicos y frescos, y con tanta información en mi libro, no había prestado la suficiente atención a las dos extraordinarias cúpulas estriadas del nártex, las de la genealogía de Cristo. Y verdaderamente están entre lo más destacable de esta iglesia bizantina y, me atrevería a decir, del arte bizantino en general.

Tanto el medallón de Cristo Pantocrátor como el de la Virgen María con el Niño Jesús, tanto los personajes bíblicos de una cúpula como los de la otra, son de una enorme belleza. Además uno se pregunta cómo lograron los mosaiquistas bizantinos crear esas figuras tan perfectas en medio de todas esas curvas. 

Lo que nunca me deja de impresionar es el fresco de La Resurrección de Cristo en el paraclesion. Es increíble que algo así se pudiera pintar antes del comienzo del Renacimiento, porque preludia todo aquello que aparecerá en el siglo XV en Italia.



También volví en marzo de 2020 aunque entonces la nave central ya estaba restaurada; pero ya no se podía visitar el paraclesion y había obras en una parte del nártex. Me sorprendió mucho que otra vez estuvieran restaurando algo que ya fue restaurado hacía no demasiado tiempo. Lo que yo no sabía entonces es que estaban en el proceso de reconvertir este museo en mezquita.

Aunque ésta ha sido mi última visita a San Salvador en Chora, sé que de 2020 hasta agosto de 2024 funcionó sólo como mezquita. A partir de esta última fecha, se abrió también al turismo aunque con varias condiciones y restricciones. Al no haber estado en este monumento desde marzo de 2020, la información que detallo a continuación no es de primera mano. Sin embargo, conozco cómo está la situación actual gracias a lo que he leído y a personas que han estado y me lo han contado:

1. La entrada es gratis sólo para musulmanes que acudan a la oración. 

2. Para los turistas, la entrada no es gratis. Hay que comprar billete. Ni el MuseumPass Istanbul ni ningún otro pase es válido en este lugar.

3. Para acceder a San Salvador en Chora, los turistas tienen que entrar por la puerta que da a la calle Kariye Türbesi, y de allí se dirigirán a la puerta habilitada para entrar en el edificio, que se encuentra en la parte sur.

4. Durante las horas de oración, el edificio está cerrado a los turistas. Si se quiere visitar hay que esperar a que terminen.

5. Los mosaicos que están en las zonas donde se reza o donde tienen que pasar los musulmanes para su oración han sido cubiertos con sábanas o paños blancos. Eso supone que hay mosaicos que no se pueden ver.

6. Los viernes está cerrado al turismo porque sólo se abre como mezquita.

7. Las mujeres, sean musulmanas o no, turistas o no, se deben cubrir la cabeza con algún pañuelo o hiyab. Si no llevan nada, tendrán que comprarlo antes de entrar.

8. Como es una mezquita, hay que ir vestido con propiedad. No se puede ir con pantalones cortos ni enseñando piernas, hombros, ombligos, etc. Si alguien no viste adecuadamente, antes de entrar tendrá que comprar algo para ponerse encima o no podrá entrar.

De San Salvador en Chora/Kariye Camii puedo decir algo parecido a lo que he comentado acerca de Santa Sofía. 
Pienso que es una lástima que este maravilloso edificio, Patrimonio de la UNESCO, construido como iglesia ortodoxa, abierto al culto ortodoxo durante siglos (hasta la conquista otomana), posteriormente mezquita y después museo, haya sido reconvertido en mezquita una vez más. Muchos, dentro y fuera de Turquía, consideramos que ha sido un gran error. 

El régimen del Presidente Erdoğan está obsesionado con girar el reloj de la historia hacia atrás, destruyendo la obra del Presidente Atatürk que concibió Turquía como un Estado moderno y abierto en el que los edificios de interés histórico-artístico, que primero habían sido iglesias y después mezquitas, pasaran a convertirse en museos para que no sólo los musulmanes o los cristianos, sino también todo el mundo, pudieran disfrutar de ellos.

Y económicamente ha supuesto perder unos ingresos considerables. Por eso, seguramente, después de varios años de ser sólo mezquita alguien ha pensado que hacer pagar a los turistas por visitar la mezquita inyectaría una buena cantidad de dinero, aunque eso suponga que la mezquita tenga que cohabitar con el museo.

A pesar de las controversias político-religiosas y económicas, y de las restricciones que se imponen a los visitantes, San Salvador en Chora sigue siendo 
uno de los lugares imprescindibles en cualquier viaje a Estambul.


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