El Cuerno de Oro es una ría que separa la Península de Estambul (la zona más antigua e histórica de la ciudad) del barrio de Karaköy/Galata. En turco, al Cuerno de Oro se le denomina "Haliç", que quiere decir "ría" o "estuario". Es probablemente el mayor puerto natural del Mediterráneo.
Barcos cargados de todo tipo de mercancías atracaban aquí continuamente y, aquí también, se construían y fondeaban los barcos de guerra que defendían la ciudad o que partían hacia tierras lejanas para conquistar o defender territorios.
Durante el periodo bizantino, cada vez que barcos enemigos deseaban entrar, se colocaba una larga cadena de hierro macizo en el punto aproximado donde la ría se junta con el mar. Parece ser que la cadena partía de las Murallas del Cuerno de Oro, de la Puerta de Eusebio (la parte más cercana a la intersección entre el Cuerno de Oro y el Estrecho del Bósforo) y llegaba hasta el otro lado de la ría, hasta una torre que se encontraba al borde del mar, en Galata. La Puerta de Eusebio sostenía un extremo y la torre de Galata la otra. Se cree que la Mezquita Subterránea (Yeraltı Camii) podría ser el lugar donde se encontraban las mazmorras o bodega de esa torre. Todavía quedan restos de la cadena en el Museo Militar de Estambul.
En 1203, durante la IV Cruzada, los Cruzados consiguieron conquistar la torre, destruyeron la cadena y abrieron el Cuerno de Oro a los barcos de guerra venecianos. Esa fue una de las principales razones por las que Constantinopla sería conquistada en 1203 y definitivamente en 1204, porque el control del Cuerno de Oro eliminaba una de las principales defensas de la ciudad.
En 1453, los turcos no pudieron volver a realizar la hazaña de los Cruzados, pero crearon una ruta terrestre alternativa por detrás de la ciudad de Galata que llegaba a lo que actualmente es el barrio de Kasımpaşa, en la parte central de la ría. Por esa ruta consiguieron transportar muchos barcos con el esfuerzo de miles de hombres. Cuando los barcos y los soldados aparecieron en el Cuerno de Oro, los defensores de Constantinopla supieron que la conquista de la ciudad era ya cuestión de tiempo. Y así fue. Mientras el ejército turco abría una brecha por las Murallas Terrestres y entraba en la ciudad, la armada turca asaltaba las Murallas del Cuerno de Oro y penetraba también por allí.
El día 25 de diciembre de 2013 visité el Cuerno de Oro en ferry por primera vez.
Cogí el tranvía T1 hasta Eminönü y, una vez allí, pensé que sería muy fácil encontrar el muelle de donde salían los ferries hacia el Cuerno de Oro. Ya había indagado previamente dónde estaba situado y todo parecía muy sencillo. Pero no fue así. La caseta de madera donde se encontraba el muelle (el Eminönü Haliç İskelesi) era bastante pequeña y estaba medio escondida. Para llegar a ella había que andar al lado del Cuerno de Oro, por el lado oeste de la Plaza de Eminönü, pasando un muelle llamado Eminönü Gezi İskelesi de donde salen muchos ferries de la compañía privada TurYol. Tuve que seguir más hacia el oeste en dirección al edificio de la İstanbul Ticaret Üniversitesi sin llegar a ella y, a unos 100 metros vi la caseta de los ferries oficiales Şehir Hatları. La línea de ferry del Cuerno de Oro se llama Haliç Hattı. Me confundí y fui por la carretera en lugar de al lado del Cuerno de Oro. Ya era la hora de salir cuando llegué pero, gracias a la amabilidad y a la flexibilidad turca, me dejaron entrar tras haber pasado la IstanbulKart por la máquina correspondiente.
Con la Istanbulkart el viaje en ferry es muy económico.
La ida duró unos 35 minutos y la vuelta otros 35, es decir todo el trayecto dura algo más de una hora.
Salimos a las 7:50 am. La mañana era muy fresca y soleada pero había algo de bruma, lo cual todavía añadía más magia al horizonte.
Las vistas de la ciudad antigua, nada más embarcar en la parada de Eminönü, me parecieron espectaculares: el Palacio de Topkapı, Santa Sofía, la Mezquita de Süleyman, etc. También pude ver claramente desde allí la distribución de las distintas colinas de la ciudad, sobre las cuales se asienta la ciudad actual y también la ciudad otomana y la bizantina. Tras pasar por debajo del Puente de Atatürk (Unkapanı) me impactó la vista del Acueducto de Valente uniendo la tercera y la cuarta colina, y la recién restaurada Mezquita de Molla Zeyrek (antigua Iglesia del Pantocrátor) sobresaliendo por encima de los tejados de los demás edificios de la Cuarta Colina. Reflexioné que eso sería lo que verían más o menos los viajeros medievales que entraran a Constantinopla en barco por el Cuerno de Oro.
La primera parada fue Kasımpaşa, en la orilla opuesta. A la derecha del muelle hay un complejo de edificios que corresponden a los astilleros de Tershane, el Arsenal Naval del Cuerno de Oro. A la izquierda, casi tocando el agua, se podía ver un bonito palacete en obras, el Kuzey Deniz Saha Komutanlığı (Comandancia Marítima de la Zona Norte).
Seguimos navegando hacia la parada de Fener. Las vistas del barrio del Fener son impresionantes, con el enorme Colegio Greco-Ortodoxo del Fener, de ladrillo rojo al fondo y, casi al lado del mar, la Iglesia de San Esteban de los Búlgaros, que entonces estaba en obras. Además de ello, se tiene una vista única del barrio de Balat y de la gran Mezquita de Selim I en la cumbre de la quinta colina.
La siguiente parada fue Ayvansaray, muy cerca de la intersección entre las Murallas Terrestres y las del Cuerno de Oro.
Salimos a las 7:50 am. La mañana era muy fresca y soleada pero había algo de bruma, lo cual todavía añadía más magia al horizonte.
Las vistas de la ciudad antigua, nada más embarcar en la parada de Eminönü, me parecieron espectaculares: el Palacio de Topkapı, Santa Sofía, la Mezquita de Süleyman, etc. También pude ver claramente desde allí la distribución de las distintas colinas de la ciudad, sobre las cuales se asienta la ciudad actual y también la ciudad otomana y la bizantina. Tras pasar por debajo del Puente de Atatürk (Unkapanı) me impactó la vista del Acueducto de Valente uniendo la tercera y la cuarta colina, y la recién restaurada Mezquita de Molla Zeyrek (antigua Iglesia del Pantocrátor) sobresaliendo por encima de los tejados de los demás edificios de la Cuarta Colina. Reflexioné que eso sería lo que verían más o menos los viajeros medievales que entraran a Constantinopla en barco por el Cuerno de Oro.
La primera parada fue Kasımpaşa, en la orilla opuesta. A la derecha del muelle hay un complejo de edificios que corresponden a los astilleros de Tershane, el Arsenal Naval del Cuerno de Oro. A la izquierda, casi tocando el agua, se podía ver un bonito palacete en obras, el Kuzey Deniz Saha Komutanlığı (Comandancia Marítima de la Zona Norte).Seguimos navegando hacia la parada de Fener. Las vistas del barrio del Fener son impresionantes, con el enorme Colegio Greco-Ortodoxo del Fener, de ladrillo rojo al fondo y, casi al lado del mar, la Iglesia de San Esteban de los Búlgaros, que entonces estaba en obras. Además de ello, se tiene una vista única del barrio de Balat y de la gran Mezquita de Selim I en la cumbre de la quinta colina.
La siguiente parada fue Ayvansaray, muy cerca de la intersección entre las Murallas Terrestres y las del Cuerno de Oro.
La última parada fue Eyüp, a las 8:25 am. Al llegar a este punto salí del barco y de la caseta de madera que había allí, volví a entrar y a pasar la IstanbulKart y regresé al ferry. A las 8:30 am, unos 5 minutos después, partíamos para Eminönü.
El viaje de vuelta fue tan interesante como la ida. Llegamos al muelle de Eminönü a las 9:05 am.
Si no hubiera sido porque quería hacer más cosas esa mañana, no me habría importado volver a empezar de nuevo.
El viaje de vuelta fue tan interesante como la ida. Llegamos al muelle de Eminönü a las 9:05 am.
Si no hubiera sido porque quería hacer más cosas esa mañana, no me habría importado volver a empezar de nuevo.
En mis siguientes travesías por el Cuerno de Oro, la compañía de ferries Şehir Hatları ha suspendido la parada de Eminönü. Es decir, actualmente el ferry para al otro lado de la ría, en Karaköy.
El 27 de diciembre de 2017, por la tarde, después de haber pasado el día en la parte asiática de Estambul, primero en Kadıköy y después en Üsküdar, decidí terminar la jornada navegando en el ferry del Cuerno de Oro. Cogí el ferry en el Puerto de Üsküdar, cruzamos el Bósforo, entramos al Cuerno de Oro y lo recorrimos hasta llegar a Ayvansaray. Aunque lo que vi fue parecido a la primera vez, la experiencia del atardecer es totalmente diferente a la de la mañana.
El 25 de diciembre de 2018, tras visitar el Patriarcado Ortodoxo Griego en el barrio del Fener, crucé el Cuerno de Oro parando en Kasımpaşa. Tras visitar una de las mezquitas del arquitecto Sinan, la Mezquita de Piyale Paşa, volví a coger el ferry del Cuerno de Oro hasta llegar a Üsküdar. El día estaba nublado y hacía frío pero, de nuevo, la experiencia fue inolvidable.
El 8 de marzo de 2020 volví a recorrerlo a comienzo de la tarde, desde Eyüp hasta Karaköy. El tiempo era fresco pero primaveral. Fue un verdadero placer.
Y también realicé el mismo recorrido el 26 de diciembre de 2022.
Esta vez conocí a un pakistaní con el que me entendí muy bien. Estuvimos hablando de las maravillas de Estambul y le aconsejé que fuera a ver la Mezquita de Süleyman. Le señalé con el dedo dónde estaba y, en eso, un turco que estaba cerca, irrumpió y me dijo que allí no estaba la Mezquita de Süleyman sino enfrente de Santa Sofia. Le contesté que no, que estaba equivocado, que se estaba refiriendo a la Mezquita Azul, la Mezquita del Sultán Ahmet. Entonces, mi amigo pakistaní le preguntó: "Y, entonces, ¿cómo se llama esa mezquita?". Muy enfadado dijo: "No lo sé, pero esa no es la de Süleyman. La de Suleyman está enfrente de Santa Sofia", y se fue.
Me quedé perplejo ante tanta obstinación y tanto amor propio; si hay algo que tengo claro es dónde se sitúan las mezquitas principales de Estambul.
Afortunadamente, mi amigo me agradeció toda la información y subrayó que iría a ver la Mezquita de Süleyman, al lugar donde yo le había dicho que estaba.
En diciembre de 2023, junio de 2024 y en agosto de 2025 volví a hacer de nuevo la travesía del Cuerno de Oro. Y querría seguir haciéndola siempre que vuelva a Estambul.
De todas mis experiencias a lo largo de mis viajes a esta ciudad, ésta la considero como una de las más destacables. Pensaba que, después de contemplar la ciudad desde el Bósforo, desde la colina de Eyüp, desde las Murallas Terrestres, desde la Torre de Galata... nada ya podría mejorar lo anterior. Estaba equivocado. Desde aquí las vistas son diferentes pero igualmente espectaculares.



