Elemperador romano Septimio Severo comenzó la construcción del Hipódromo en el siglo III d. C. Sería terminado y engrandecido en el siglo IV por el emperador Constantino tras refundar la ciudad. Al ser el hipódromo de la Nueva Roma, era enorme, sólo comparable al de Roma.
El Gran Palacio Imperial limitaba con la parte este del Hipódromo. El emperador tenía acceso directo a él a través de unos pasillos y escaleras que lo conducían al kathisma, la tribuna imperial, en la parte más alta del edificio. Cuando iba a llegar al kathisma, el público gritaba "aneteilon", que en griego quiere decir "sal, levántate", en una metáfora del sol que sale e ilumina el día.
Al oeste del Hipódromo se extendía la Gran Ciudad, Constantinopla.
Durante siglos, aquí tuvieron lugar muchas carreras de carros y cuadrigas, y ciertos jinetes y conductores de cuadrigas y carros serían inmensamente populares y famosos entre la ciudadanía. Pero esta no fue su única función. Por supuesto, los ciudadanos de Constantinopla acudían al Hipódromo a animar a su equipo favorito, generalmente los "azules" o los "verdes" (hubo también "blancos" y "rojos", pero serían asimilados por los anteriores durante el siglo V). Estos equipos, llamados "demes", pasaron muy pronto de ser simples grupos de aficionados a las carreras de caballos a convertirse en una especie de partidos político-religiosos. Varios emperadores tuvieron que apoyarse en los azules o en los verdes para poder gobernar.
El Hipódromo era una intersección entre el emperador y el pueblo. Aquí se encontraban frente a frente. Aquí el pueblo realizaba peticiones al emperador y aquí el emperador era aclamado o abucheado, y su poder podía salir reforzado o peligrosamente debilitado ante la opinión pública. También en este hipódromo se humillaba a emperadores caídos en desgracia, se ajusticiaba a delincuentes o a enemigos políticos o religiosos, hubo masacres, revueltas, etc.
En el año 532, los equipos verde y azul se unieron contra el emperador y provocaron la mayor convulsión popular de toda la historia de Bizancio, la llamada Revuelta Nika, que a punto estuvo de acabar con el reinado de Justiniano I. Miles de personas airadas se echaron a las calles y empezaron a quemar todo lo que se encontraban a su paso; Santa Sofía, Santa Irene y otras iglesias, palacios, baños y casas ardieron durante varios días. Justiniano decidió actuar, ordenando a sus dos mejores generales que aplastaran la revuelta. Mientras miles de personas de los dos bandos estaban reunidas en el Hipódromo, con un emperador títere que acababan de nombrar, cientos de soldados irrumpieron por un extremo y otro y masacraron a la mayoría de los que estaban allí. Fue el trágico final de la Revuelta Nika. Justiniano mandaría reconstruir todo lo que había sido destruido, pero a una escala mayor y siguiendo sus planes de cómo debía ser la capital imperial.
Aparte de su gran tamaño, este gran edificio tenía varias estatuas impresionantes y dos obeliscos en el centro de la pista, la llamada spina. Había gran cantidad de columnas de mármol, granito y pórfido, tanto en el interior como en las fachadas.
Durante la Edad Media, el Hipódromo fue adquiriendo más y más funciones ceremoniales y políticas hasta el punto de que, desde el siglo VII hasta principios del XIII, para entrar en el Gran Palacio, la entrada principal estaba debajo del kathisma, lo que hoy es la entrada a la Mezquita Azul.
En la Cuarta Cruzada, tras la conquista de la ciudad por los cruzados en 1204, los venecianos desmantelaron el Hipódromo, llevándose todo lo que de valor encontraron. El caso más conocido son los cuatro caballos que decoraban el ala norte; fueron arrancados y trasladados a la Basílica de San Marcos de Venecia donde todavía pueden verse las copias (los originales están también en Venecia pero a resguardo). A partir de entonces, el Hipódromo se convertiría en una ruina. Las columnas y otros materiales serían reutilizados por los turcos otomanos en sus mezquitas tras la conquista de la ciudad en 1453.
Hoy sólo queda una gran plaza de forma rectangular-ovalada con varios edificios muy interesantes y restos del antiguo Hipódromo en el centro. Se llama At Meydanı, la Plaza del Caballo.
En el lado oeste se pueden ver las escasas ruinas del Palacio de Antioco, del Martyrion de Santa Eufemia y del Palacio de Lausos.
Unos metros más al sur está el Museo de Artes Turcas e Islámicas (antiguo Palacio de Ibrahim Pasha). Fue restaurado hace pocos años y tiene objetos verdaderamente interesantes de los diferentes periodos musulmanes, no sólo de Turquía sino también del resto del mundo islámico. Además todo está explicado de forma muy didáctica. En la parte baja del edificio, se pueden ver restos de hileras de asientos del antiguo Hipódromo.
Entrando a la plaza por la parte, el visitante verá en el centro, sobre la antigua spina, en este orden, la Fuente Alemana o Fuente del Emperador Guillermo II, el Obelisco de Teodosio I, la Columna Serpentina y el Obelisco de Constantino.

- La Fuente Alemana o Fuente del Emperador Guillermo II, fue regalada por este emperador de Alemania al sultán Abdül Hamid II en 1900. Es una especie de templete que consta de ocho columnas de mármol y una cúpula verde con mosaicos en el interior. Es de estilo neo-bizantino.
La vi por primera vez en diciembre de 2012, la primera vez que estuve en Estambul. Después hubo obras durante varios años y estaba todo tapado. A partir de diciembre de 2017 la he podido ya ver siempre, totalmente restaurada, aunque no se puede entrar dentro del templete.

- El obelisco de Teodosio está formado por el obelisco de Tutmosis III y por la base, mandada construir por el emperador bizantino Teodosio I.
Creo que vale la pena detenerse un poco en la historia de este monumento, especialmente en su trayectoria y en algunos detalles.
Más o menos alrededor del 1450 a.C., el faraón Tutmosis III ordenó la construcción en granito de este obelisco para el Templo de Karnak, en Tebas (junto con otro obelisco). Aquí permanecería hasta el siglo IV d. C.
Tras la conquista de Egipto por los romanos en el año 30 a.C., algunos emperadores decidieron transportar obeliscos a Roma y colocarlos en lugares donde se pudieran ver claramente. No tenían más función que ser emblemas del poder y la superioridad del Imperio Romano.
En el siglo IV, el emperador Constantino el Grande ordenó que uno de los dos obeliscos de Tutmosis III que se encontraban en Karnak fuera llevado a Alejandría y de allí a la nueva ciudad recién fundada por este emperador, Constantinopla (aunque no está claro si quería mandarlo a Constantinopla o a Roma). Pero Constantino murió y, durante años el obelisco permaneció en Alejandría esperando que se construyera el barco adecuado para trasladarlo a su destino final. Se sabe que, más adelante, permaneció también un tiempo en Constantinopla hasta el año 390 en que Teodosio I decidió que fuera colocado en el centro del Hipódromo. Unos años antes, el emperador Constancio II había colocado también el otro obelisco de Tutmosis III en el centro del Circo Máximo de Roma. De esta forma, las dos capitales imperiales poseían su circo máximo o hipódromo y su obelisco de Tutmosis III.
Antes de su erección en Constantinopla, un trozo de la parte inferior del obelisco se rompió. Para compensar, hubo que crear una base de mármol, que es la actual. Está dividida en dos partes, una encima de otra. En la parte baja hay un bajorrelieve en la cara noreste que relata cómo fue levantado el obelisco en el Hipódromo, y otro en la cara suroeste en el que se puede ver una carrera de caballos; además hay una inscripción en latín mirando al sureste y otra en griego mirando al noroeste. Encima hay unas patas de pórfido que sostienen la parte más alta de la base. Esta parte muestra en sus cuatro lados escenas en bajorrelieve del emperador y su corte en el Hipódromo:
- Bajorrelieve de la cara noroeste, mirando hacia la parte del Hipódromo donde se sentaban los verdes y los azules y hacia la ciudad. La escena representa al emperador Teodosio I con sus dos hijos y herederos Arcadio y Honorio a su derecha; a su izquierda aparece también el emperador de la parte occidental del Imperio Romano, Valentiniano II. Los cuatro se encuentran en el kathisma, la tribuna imperial, presidiendo una ceremonia en la que unos bárbaros se arrodillan ante el emperador y le entregan unas ofrendas. A un lado y a otro del kathisma se pueden ver a varios miembros de la corte imperial y a unos guardias detrás de éstos.

- Bajorrelieve de la cara suroeste. La escena es parecida a la anterior pero las figuras están más erosionadas que las del bajorrelieve anterior. En la parte baja se puede ver la puerta de entrada al Gran Palacio Imperial de Constantinopla.
- Bajorrelieve de la parte sureste, mirando hacia la Mezquita Azul, donde se encontraba el kathisma y el Gran Palacio. En esta escena, el emperador lleva en las manos una corona de laurel para entregarla al vencedor de las carreras. Está rodeado de miembros de la familia imperial. A ambos lados hay funcionarios de la corte imperial y guardias. Abajo hay gente que está presenciando un espectáculo con bailarines y músicos tocando instrumentos.
- Bajorrelieve de la parte noreste, mirando hacia la Fuente del Emperador Guillermo II y Santa Sofía. Nuevamente, hay una escena del emperador Teodosio en el kathisma con miembros de su familia y funcionarios imperiales. Debajo se puede ver la puerta del Palacio Imperial y, al lado, hay un largo agujero en el mármol donde en tiempos de Bizancio pasaba una tubería que transportaba agua a alguna de las fuentes que había en el Hipódromo.
Sobre la base hay cuatro patas de bronce que sostienen el obelisco. Si el obelisco es una obra maestra, también lo es la base, pero los jeroglíficos egipcios en el granito han soportado el paso del tiempo mucho mejor que la base de mármol, a pesar de ser mucho más antiguos.
- La Columna Serpentina fue llevada a Constantinopla desde el Templo de Delfos, en Grecia, en los primeros siglos del Imperio Bizantino.
En mi segundo viaje, en marzo de 2013, al ver esta columna sin las cabezas de las serpientes me acordé de la cabeza de serpiente que había visto por la mañana en el Museo Arqueológico, la única que queda de las tres originales.
- Finalmente, el Obelisco de Constantino (también llamado El Coloso) fue construido con bloques de piedra y estuvo cubierto con placas de bronce hasta que los cruzados en el siglo XIII arrancaron el bronce y lo fundieron. Se llama Obelisco de Constantino porque, gracias a una inscripción en griego, sabemos que lo restauró el emperador Constantino VII en el siglo X.
Enfrente de este último, al sur de la plaza, se encuentra el Rectorado de la Universidad del Mármara.
Hasta hace algún tiempo, caminando unos metros por el callejón a la derecha del edificio anterior, se llegaba a un mirador desde el que se podía contemplar una preciosa vista de la zona baja de la Península de Estambul y el Mar del Mármara al fondo. Por desgracia, las últimas veces que he intentado entrar ha estado cerrado o no me han dejado pasar.
El Rectorado de la Universidad del Mármara está situado encima de una estructura ovalada llamada Sphendone, una enorme plataforma semicircular construida por los bizantinos para sostener el último tramo del Hipódromo. En época bizantina, los carros y las cuádrigas giraban en este punto y, la mayor parte de las veces, este era el lugar donde ocurrían los accidentes y donde un jinete y su carro ganaban o perdían.
Bajando por la calle Nakilbent Sokağı se puede ver toda la estructura desde fuera con sus arcos tapiados. Dentro hay cámaras y corredores. Al principio estuvieron aquí encerradas las fieras salvajes que salían al Hipódromo pero, muy pronto, al desaparecer estos espectáculos, el Sphendone se utilizó para guardar miles de archivos legales del Estado Bizantino.
Por desgracia, el Sphendone está cerrado al público.
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