CISTERNA BASILICA (YEREBATAN SARNICI)

Al noroeste del hipódromo, debajo de un pequeño parque, se encuentra la Cisterna Basílica, un enorme depósito de agua de época bizantina con gran cantidad de columnas. Fue construido en el siglo VI por el emperador Justiniano para recoger agua y utilizarla en la zona más importante y exclusiva de  Constantinopla.

Cuando la visité por primera vez, en diciembre de 2012, me impactó su bosque de columnas; tenía agua en el fondo, se podían ver peces grandes y pequeños, caían goteras del techo y de fondo se escuchaba una bonita música. Permanecí dentro una media hora pero podría haberme quedado allí más tiempo, porque es un espacio verdaderamente mágico, onírico, de una belleza misteriosa.

En 2017 quise volver otra vez pero había comenzado una restauración total y preferí esperar a que estuviera todo completamente restaurado. Durante las obras, varias partes siguieron abiertas al público. 

Finalmente en 2022 las obras se dieron por terminadas y ya se puede visitar en su totalidad.

El 27 de diciembre de 2022 volví a verla. Llegué a las 8:30 am a Alemdar Caddesi, la calle en la que se encuentra la entrada. Abrieron la taquilla a las 9:00 de la mañana. Fui el tercer visitante en entrar con lo que, durante un rato, hubo poca gente y tuve la sensación de que era un espacio sólo para mí. Básicamente era igual que 10 años antes pero estaba todo limpio y luminoso, como si lo hubieran acabado de construir. Ya no había música de fondo; sin embargo, en medio del bosque de columnas, aparecían esculturas modernas de corte o inspiración clásica que aún embellecían más el lugar. La luz era la misma pero había cambios de tonalidades cada poco tiempo. Di tres vueltas porque no quería perderme nada. 

La mañana del 12 de junio de 2024 volví a visitar la cisterna. Esta vez estaba llena de gente. Permanecí menos tiempo dentro, pero me gustó tanto como las veces anteriores.

De entre las numerosas columnas llaman la atención unas que tienen estrías y ojos, y las dos cuyo basamento son dos cabezas de medusas. Se supone que fueron recicladas de otros edificios importantes de la época, probablemente del antiguo Foro de Teodosio (donde ahora se encuentra la Plaza de la Universidad y la Mezquita de Beyazıt).

Se sale de la cisterna por unas escaleras que conducen a la calle Yerebatan Caddesi, casi enfrente de Santa Sofia.

Tras la conquista otomana en 1453, se construyeron casas encima de la Cisterna Basílica, y sólo la gente que vivía allí conocía su existencia porque bajaban a por agua o pescaban desde sus casas. 

A mitad del siglo XVI, Pierres Gilles, un erudito y escritor que formaba parte de una embajada francesa al sultán Solimán el Magnífico, decidió estudiar por su cuenta los monumentos de la antigua capital bizantina. Uno de sus descubrimientos fue la Cisterna Basílica. 

Hay varias cisternas de época bizantina en Estambul, todas ellas muy interesantes, pero ésta es la más grande y la más espectacular de las subterráneas. Es una de las grandes atracciones turísticas de esta ciudad. Por ello, suele haber siempre una gran cantidad de turistas que la visitan.

Si se es turco se paga una cantidad por entrar y, si se es extranjero, hay otro precio considerablemente más alto. Aun así, definitivamente, es uno de esos lugares que nadie que visite Estambul debería perderse. 


La Istanbulkart no sirve para entrar en la Cisterna Basílica

CUERNO DE ORO

El Cuerno 
de Oro es una ría que separa la Península de Estambul (la zona más antigua e histórica de la ciudad) del barrio de Karaköy/Galata. En turco, al Cuerno de Oro se le denomina "Haliç", que quiere decir "ría" o "estuario". Es probablemente el mayor puerto natural del Mediterráneo. 

Barcos cargados de todo tipo de mercancías atracaban aquí continuamente y, aquí también, se construían y fondeaban los barcos de guerra que defendían la ciudad o que partían hacia tierras lejanas para conquistar o defender territorios.

Durante el periodo bizantino, cada vez que barcos enemigos deseaban entrar, se colocaba una larga cadena de hierro macizo en el punto aproximado donde la ría se junta con el mar. Parece ser que la cadena partía de las Murallas del Cuerno de Oro, de la Puerta de Eusebio (la parte más cercana a la intersección entre el Cuerno de Oro y el Estrecho del Bósforo) y llegaba hasta el otro lado de la ría, hasta una torre que se encontraba al borde del mar, en Galata. La Puerta de Eusebio sostenía un extremo y la torre de Galata la otra. Se cree que la Mezquita Subterránea (Yeraltı Camii) podría ser el lugar donde se encontraban las mazmorras o bodega de esa torre. Todavía quedan restos de la cadena en el Museo Militar de Estambul

En 1203, durante la IV Cruzada, los Cruzados consiguieron conquistar la torre, destruyeron la cadena y abrieron el Cuerno de Oro a los barcos  de guerra venecianos. Esa fue una de las principales razones por las que Constantinopla sería conquistada en 1203 y definitivamente en 1204, porque el control del Cuerno de Oro eliminaba una de las principales defensas de la ciudad.

En 1453, los turcos no pudieron volver a realizar la hazaña de los Cruzados, pero crearon una ruta terrestre alternativa por detrás de la ciudad de Galata que llegaba a lo que actualmente es el barrio de Kasımpaşa, en la parte central de la ría. Por esa ruta consiguieron transportar muchos barcos con el esfuerzo de miles de hombres. Cuando los barcos y los soldados aparecieron en el Cuerno de Oro, los defensores de Constantinopla supieron que la conquista de la ciudad era ya cuestión de tiempo. Y así fue. Mientras el ejército turco abría una brecha por las Murallas Terrestres y entraba en la ciudad, la armada turca asaltaba las Murallas del Cuerno de Oro y penetraba también por allí.


El día 25 de diciembre de 2013 visité el Cuerno de Oro en ferry por primera vez. 

Cogí el tranvía T1 hasta Eminönü y, una vez allí, pensé que sería muy fácil encontrar el muelle de donde salían los ferries hacia el Cuerno de Oro. Ya había indagado previamente dónde estaba situado y todo parecía muy sencillo. Pero no fue así. La caseta de madera donde se encontraba el muelle (el Eminönü Haliç İskelesiera bastante pequeña y estaba medio escondida. Para llegar a ella había que andar al lado del Cuerno de Oro, por el lado oeste de la Plaza de Eminönü, pasando un muelle llamado Eminönü Gezi İskelesi de donde salen muchos ferries de la compañía privada TurYol. Tuve que seguir más hacia el oeste en dirección al edificio de la İstanbul Ticaret Üniversitesi sin llegar a ella y, a unos 100 metros vi la caseta de los ferries oficiales Şehir Hatları. La línea de ferry del Cuerno de Oro se llama Haliç Hattı

Me confundí y fui por la carretera en lugar de al lado del Cuerno de Oro. Ya era la hora de salir cuando llegué pero, gracias a la amabilidad y a la flexibilidad turca, me dejaron entrar tras haber pasado la IstanbulKart por la máquina correspondiente. 

Con la Istanbulkart el viaje en ferry es muy económico.

La ida duró unos 35 minutos y la vuelta otros 35, es decir todo el trayecto dura algo más de una hora.

Salimos a las 7:50 am. La mañana era muy fresca y soleada pero había algo de bruma, lo cual todavía añadía más magia al horizonte.

Las vistas de la ciudad antigua, nada más embarcar en la parada de Eminönü, me parecieron espectaculares: el Palacio de Topkapı, Santa Sofía, la Mezquita de Süleyman, etc. También pude ver claramente desde allí la distribución de las distintas colinas de la ciudad, sobre las cuales se asienta la ciudad actual y también la ciudad otomana y la bizantina. Tras pasar por debajo del Puente de Atatürk (Unkapanı) me impactó la vista del Acueducto de Valente uniendo la tercera y la cuarta colina, y la recién restaurada Mezquita de Molla Zeyrek (antigua Iglesia del Pantocrátor) sobresaliendo por encima de los tejados de los demás edificios de la Cuarta Colina. Reflexioné que eso sería lo que verían más o menos los viajeros medievales que entraran a Constantinopla en barco por el Cuerno de Oro.

La primera parada fue Kasımpaşa, en la orilla opuesta. A la derecha del muelle hay un complejo de edificios que corresponden a los astilleros de Tershane, el Arsenal Naval del Cuerno de Oro. A la izquierda, casi tocando el agua, se podía ver un bonito palacete en obras, el Kuzey Deniz Saha Komutanlığı (Comandancia Marítima de la Zona Norte).

Seguimos navegando hacia la parada de Fener. Las vistas del barrio del Fener son impresionantes, con el enorme Colegio Greco-Ortodoxo del Fener, de ladrillo rojo al fondo y, casi al lado del mar, la Iglesia de San Esteban de los Búlgaros, que entonces estaba en obras. Además de ello, se tiene una vista única del barrio de Balat y de la gran Mezquita de Selim I en la cumbre de la quinta colina. 


La siguiente parada fue Ayvansaray, muy cerca de la intersección entre las Murallas Terrestres y las del Cuerno de Oro.

La última parada fue Eyüp, a las 8:25 am. Al llegar a este punto salí del barco y de la caseta de madera que había allí, volví a entrar y a pasar la IstanbulKart y regresé al ferry. A las 8:30 am, unos 5 minutos después, partíamos para Eminönü.

El viaje de vuelta fue tan interesante como la ida. Llegamos al muelle de Eminönü a las 9:05 am.

Si no hubiera sido porque quería hacer más cosas esa mañana, no me habría importado volver a empezar de nuevo. 

En mis siguientes travesías por el Cuerno de Oro, la compañía de ferries Şehir Hatları ha suspendido la parada de Eminönü. Es decir, actualmente el ferry para al otro lado de la ría, en Karaköy.


El 27 de diciembre de 2017, por la tarde, después de haber pasado el día en la parte asiática de Estambul, primero en Kadıköy y después en Üsküdar, decidí terminar la jornada navegando en el ferry del Cuerno de Oro. Cogí el ferry en el Puerto de Üsküdar, cruzamos el Bósforo, entramos al Cuerno de Oro y lo recorrimos hasta llegar a Ayvansaray. Aunque lo que vi fue parecido a la primera vez, la experiencia del atardecer es totalmente diferente a la de la mañana.


El 25 de diciembre de 2018, tras visitar el Patriarcado Ortodoxo Griego en el barrio del Fener, crucé el Cuerno de Oro parando en Kasımpaşa. Tras visitar una de las mezquitas del arquitecto Sinan, la Mezquita de Piyale Paşa, volví a coger el ferry del Cuerno de Oro hasta llegar a Üsküdar. El día estaba nublado y hacía frío pero, de nuevo, la experiencia fue inolvidable.


El 8 de marzo de 2020 volví a recorrerlo a comienzo de la tarde, desde Eyüp hasta Karaköy. El tiempo era fresco pero primaveral. Fue un verdadero placer. 


Y también realicé el mismo recorrido el 26 de diciembre de 2022. 

Esta vez conocí a un pakistaní con el que me entendí muy bien. Estuvimos hablando de las maravillas de Estambul y le aconsejé que fuera a ver la Mezquita de Süleyman. Le señalé con el dedo dónde estaba y, en eso, un turco que estaba cerca, irrumpió y me dijo que allí no estaba la Mezquita de Süleyman sino enfrente de Santa Sofia. Le contesté que no, que estaba equivocado, que se estaba refiriendo a la Mezquita Azul, la Mezquita del Sultán Ahmet. Entonces, mi amigo pakistaní le preguntó: "Y, entonces, ¿cómo se llama esa mezquita?". Muy enfadado dijo: "No lo sé, pero esa no es la de Süleyman. La de Suleyman está enfrente de Santa Sofia", y se fue. 

Me quedé perplejo ante tanta obstinación y tanto amor propio; si hay algo que tengo claro es dónde se sitúan las mezquitas principales de Estambul. 

Afortunadamente, mi amigo me agradeció toda la información y subrayó que iría a ver la Mezquita de Süleyman, al lugar donde yo le había dicho que estaba.


En diciembre de 2023, junio de 2024 y en agosto de 2025 volví a hacer de nuevo la travesía del Cuerno de Oro. Y querría seguir haciéndola siempre que vuelva a Estambul.


De todas mis experiencias a lo largo de mis viajes a esta ciudad, ésta la considero como una de las más destacables. Pensaba que, después de contemplar la ciudad desde el Bósforo, desde la colina de Eyüp, desde las Murallas Terrestres, desde la Torre de Galata... nada ya podría mejorar lo anterior. Estaba equivocado. Desde aquí las vistas son diferentes pero igualmente espectaculares.

ESTRECHO DEL BÓSFORO

El Estrecho del Bósforo divide el Gran Estambul en dos partes, la parte europea y la parte asiática. Es uno de los lugares más transitados del mundo, ya que es el punto en el que Europa y Asia se encuentran. Innumerables barcos de todo tipo surcan sus aguas a todas horas. Un día cualquiera se pueden ver petroleros rusos, barcos de guerra, yates de lujo, barcos de pesca, ferries que unen sin parar las dos orillas, etc. 

Durante siglos, por el Estrecho del Bósforo pasó buena parte del comercio entre Europa, Asia y el Norte de África. Alcanzar y controlar el Bósforo, y apoderarse de la ciudad de Constantinopla, fue el sueño de muchos de los pueblos que habitaban a un lado y a otro de las fronteras del Imperio Romano de Oriente. Finalmente, los turcos otomanos conseguirían este objetivo en 1453. Con el descubrimiento de América y de las rutas alternativas para llegar a la India, China y Japón, el Bósforo perdió parte de esa importancia que había tenido durante la Edad Media. Sin embargo, siguió, y sigue siendo, una de las grandes zonas estratégicas del mundo y una vía comercial de primer orden.


En mi primer viaje a Estambul en diciembre de 2012, el hotel en que me alojaba, Hotel Yiğitalp, me ofreció un mini crucero como regalo por haber reservado mi habitación directamente a través de su página web. 

La tarde del 24 de diciembre, un minibus me esperaba a mí y a otros clientes a la puerta del hotel.  El conductor nos llevó primero a ver el Bazar de las Especias. Allí nos dejó con un guía turco que nos dijo que nos recogería en la Plaza Eminönü en 20 minutos. 

Yo no quería visitarlo entonces porque cierra tarde y pensé que era mejor aprovechar el tiempo para ver lugares que cierran antes o que hay que visitar de día. En lugar del Bazar de las Especias me dirigí lo más rápidamente que pude a la Mezquita de Rüstem Paşa, que me dejó maravillado.

Nada más regresar a la Plaza de Eminönü apareció el guía, entramos en un autobús, cruzamos el Puente de Galata, el barrio de Karaköy y paramos en un muelle que está situado junto a la mezquita de Dolmabahçe.

Entramos en un barco y allí estuvimos esperando mientras  comíamos un bocadillo y disfrutábamos de las vistas de la Mezquita y del Palacio de Dolmabahçe. 

El barco partió una media hora después y el trayecto acabó también en Dolmabahçe. Duraría unas 2 horas.


El 9 de marzo de 2020 volví a hacer este viaje de nuevo pero, esta vez, desde el muelle de Eminönü en un ferry de la compañía municipal Şehir Hatları. En los mini-cruceros de esta compañía se puede utilizar la Istanbulkart y sale bastante económico. Comienza a las 14:35 y termina a las 16:35 aproximadamente, también en Eminönü. 

El viaje se divide básicamente en dos partes. La primera parte el barco navega hacía el norte, hacia el Mar Negro. Tras pasar el Puente Fatih Sultan Mehmet, da la vuelta y navega hacia el sur, retornando a Estambul. En 2012 la ida se efectuó cerca de la costa europea y la vuelta cerca de la costa asiática. En cambio, en 2020 el ferry de la compañía Şehir Hatları navegó más cerca de la parte europea tanto a la ida como a la vuelta.

Durante el recorrido se pueden ver muchos lugares muy interesantes y vistas espectaculares. Voy a indicar lo principal, siguiendo la ruta que seguí en 2020 en el ferry de la mencionada compañía Şehir Hatları.


PARTE EUROPEA (de Eminönü al Puente Fatih Sultan Mehmet)
Lo más destacable en la parte europea es lo siguiente:

  • Eminönü
    En el muelle se coge el ferry.

  • Galata/Karaköy
    Es el barrio que está al otro lado del Puente de Galata. En el horizonte destaca la Torre de Galata, construida por los genoveses en el siglo XIV, cuando Galata era una colonia de la República de Génova.

  • Üsküdar
    El ferry para brevemente en el puerto de Üsküdar para recoger más pasajeros. Desde aquí se puede ver, junto al puerto, la Fuente de Ahmet III, del siglo XVIII; a la izquierda la Mezquita de Mihrimah Sultan, del siglo XVI; detrás de ésta, un antiguo hamam convertido en supermercado; y, a la derecha, tras unos pequeños edificios, la Mezquita de Yeni Valide.

  • Mezquita y Palacio de Dolmabahçe
    Fue construido en el siglo XIX para alojar a la familia imperial en lugar del Palacio Topkapı.

  • Palacio de Çırağan 
    Está un poco más arriba. Sufrió un incendio hace años pero fue restaurado y, actualmente es el hotel Kempinski, de 5 estrellas.

  • Mezquita de Ortaköy
    Es uno de los lugares más fotogénicos de Estambul.

  • Puente del Bósforo
    Telón de fondo de Ortaköy. Se encuentra nada más pasar la Mezquita de Ortaköy. Es un
     puente colgante larguísimo que une Europa con Asia. Tiene muchísimo tráfico.


  • Rumeli Hisarı
    Esta impresionante fortaleza otomana fue construida por Mehmet II para controlar el Estrecho, poco antes de la conquista de Constantinopla.

  • Puente Fatih Sultan Mehmet
    Se encuentra poco después de Rumeli Hisarı. Es un puente colgante más reciente y todavía más largo que el del Bósforo. Tiene también muchísimo tráfico.


PARTE ASIÁTICA (del Puente Fatih Sultan Mehmet a Eminönü)
Tras pasar por debajo del Puente Fatih Sultan Mehmet, el ferry da la vuelta y regresa al punto de partida. Lo más interesante en la parte asiática es lo siguiente:

  • Fortaleza de Anadolu Hisarı
    Las torres de esta fortaleza se pueden ver destacando sobre unas casas junto al mar. Se encuentra 
    enfrente de Rumeli Hisarı, justo al otro lado del Bósforo. Fue construida por el sultán Beyazıt I en el siglo XV para controlar el Estrecho.

  • Mezquita de Beylerbeyi 
    Mezquita barroca de dos minaretes junto al muelle. Se encuentra en el barrio de Beylerbeyi y muy cerca del Palacio.

  • Palacio de Beylerbeyi
    Casi tan lujoso como el Palacio Dolmabahçe pero de dimensiones bastante más pequeñas.


  • Al ir llegando a Estambul va apareciendo a lo lejos la famosa Kız Kulesi (también llamada Torre de Leandro o Torre de la Doncella), una islita cerca de 
    Üsküdar en medio de la cual hay un faro y un museo. Es uno de los lugares más icónicos de Estambul. 

  • Barrios, pueblos pesqueros,
    villas, palacetes, 
    yalıs ...

Y, sobre todo, es impresionante la vista de la Península de Estambul al atardecer, con el Palacio de Topkapı y sus jardines, Santa Sofía y las incontables mezquitas y minaretes en el horizonte, todo ello junto al Bósforo y el Cuerno de Oro.

Para mí es una de las vistas más maravillosas del mundo. Sólo por esto, un viaje por el Estrecho del Bósforo es un imprescindible en cualquier visita a Estambul; y sólo por esto valdría la pena visitar esta ciudad.

EXPLANADA DE SANTA SOFÍA

Entre Santa Sofía y la Mezquita Azul hay una gran explanada o plaza llamada Ayasofia Meydanı (Plaza de Santa Sofia). Es un gran espacio peatonal con zonas ajardinadas con césped, varios tipos de árboles, fuentes y bancos para sentarse. De día siempre está muy concurrido: turistas, gente que trabaja en las numerosas tiendas y hoteles de la zona, musulmanes devotos que acuden a las mezquitas de la zona mientras el muezzin llama a la oración, vendedores ambulantes, policías, etc. Hay muchos simitciler, hombres que venden un pan de forma anular con semillas de sésamo llamado simit, que es muy popular en Turquía.

Por la noche hay bastante menos gente, ya que la mayor parte de los habitantes de los alrededores son turistas que están alojados en los múltiples hoteles de las calles y callejuelas cercanas.

Durante la mayor parte de su historia, este lugar fue el centro político-religioso de la ciudad.

En época bizantina, lo que ahora es la Explanada de Santa Sofía (Ayasofia Meydanı) contenía los siguientes edificios:

  • Augustaion
    El Augustaion era una gran plaza situada j
    usto al sur de Santa Sofia. Su forma era cuadrada con pórtico y columnas en cada uno de los lados
    . Dentro del Augustaion se alzaba la gran Columna de Justiniano y, sobre ésta, una estatua ecuestre del emperador, reciclada de otra previa de Teodosio I. La columna y la estatua formaron parte del horizonte de la ciudad durante siglos y perdurarían hasta después de la llegada de los turcos. 

  • Baños de Zeuxippo
    Al sur del Augustaion se encontraban los enormes Baños de Zeuxippo, con una fabulosa colección de estatuas clásicas en su gran patio. Los baños y las estatuas serían totalmente destruidos durante la Revuelta Nika (año 532). El emperador Justiniano I volvió a reconstruir los baños pero las estatuas se perdieron para siempre.

    Parte del espacio que ocupaban, se convirtió en época otomana en el
     Hamam Hürrem Sultan, uno de los hamam (baños turcos) más selectos de Estambul hoy en día.

Estos edificios limitaban con los siguientes:

  • Milion
    Al oeste se encontraba el 
    Milion, el miliario desde donde se medían todas las distancias del Imperio Bizantino. Era un tetrapilón, una estructura cuadrada con cuatro arcos, uno en cada lado. Todavía hoy quedan algunos restos. La calle principal de Constantinopla, la Mese, empezaba aquí y llegaba hasta las Murallas Terrestres.
     
  • Hipódromo
    En la parte oeste y suroeste estuvo el 
    Hipódromo con sus carreras de caballos y sus pugnas entre las diferentes facciones de la ciudad, principalmente los verdes y los azules. También era el lugar donde el pueblo de Constantinopla se encontraba con el emperador. 

    Actualmente se llama At Meydanı (Plaza del Caballo). Quedan algunos restos importantes y todavía se puede ver su forma original.
    En uno de sus lados se construyó, en época otomana, la Mezquita del Sultán Ahmet, o Mezquita Azul, sobre las ruinas de una parte del Gran Palacio Imperial.

  • Gran Palacio Imperial
    Al este, por las laderas de la Primera Colina hacia el mar, se extendía el Gran Palacio Imperial, el de Constantino, Teodosio y Justiniano, con edificios legendarios como la Puerta de Chalke (la Puerta principal del Palacio), el Palacio de Magnaura (el Senado) o el Palacio de Daphne. De todos ellos no quedan más que algunos restos, no muchos.

    Encima de lo que fue el Gran Palacio Imperial, hay actualmente casas, hoteles, muchas tiendas y una zona a la que es muy difícil acceder. Pero en el subsuelo aparecen constantemente restos bizantinos, pasadizos, estructuras abovedadas, etc.

GRAN BAZAR

Cerca de la Plaza Beyazıt y de la calle Divan Yolu, entrando por unas callejuelas angostas se llega al 
Gran Bazar

Nunca me ha gustado mucho ir de compras pero reconozco que el Gran Bazar es diferente. Es un lugar que te absorbe con su exceso de todo. Para mí es la esencia de lo exótico, y eso que dicen los nativos que ya no es lo que fue.

Visité el Gran Bazar durante mi primer viaje a Estambul, en diciembre de 2012.

Desde que entré por la Puerta Sur, la que está al lado de la Plaza de Beyazıt, me pareció como si me sumergiera en las Mil y Una Noches, con sus mil y un objetos en venta, sus incontables vendedores y posibles compradores, sus infinitos olores y sonidos, todo ello en un auténtico laberinto de calles y callejuelas. Hay de todo y es enorme. Es una verdadera ciudad en miniatura, con pequeñas mezquitas, hamams, fuentes, restaurantes y cafés. 


En turco se le denomina Kapalı Çarsı, que quiere decir "mercado cerrado". Su nombre se debe a que está amurallado y tiene 21 puertas. Por la noche se cierran las puertas y por la mañana se abren. Así se evita que alguien pueda robar las inmensas riquezas que hay allí guardadas: oro, plata, cobre, joyas, espadas antiguas, repujados, monedas de época bizantina, libros antiguos, muebles antiguos, cristal, objetos de cerámica, alfombras y kilim, bordados...  Aunque también hay muchas imitaciones y, a menudo, no es oro todo lo que reluce.

Para comprar hay que regatear. Me hacía gracia intentarlo pero estaba ya demasiado cansado. Además no necesitaba nada. Sin embargo, fui de un sitio para otro, como hipnotizado, hasta casi el momento en que se cerraba.


Regresé al Gran Bazar en diciembre de 2013. Me apetecía verlo sin tanta gente, más tranquilamente. Eran alrededor de las 18:00 y pensé que, al ser ya un poco tarde, ya habría menos jaleo. Y así fue. 

Anduve de un lado a otro fijándome en los detalles: los colores de las bóvedas, las pequeñas fuentes, las calles laberínticas, las pequeñas plazas, los vendedores, el colorido de los productos, los olores... 


He vuelto varias veces más, casi siempre pronto por la mañana o al caer la tarde, porque me agobian un poco las multitudes y me gusta verlo cuando más tranquilo está. En marzo de 2020, descubrí unas escaleras estrechas y empinadas que conducían a una puerta, arriba; al abrirla me encontré dentro de una pequeña mezquita con azulejos azules y blancos y sin nadie. Fue una de las sorpresas de este lugar lleno de sorpresas.


En diciembre de 2022, para variar, decidí ir a mitad de mañana y seguir las rutas que marca el mapa oficial del Gran Bazar que adjunto abajo. Aun con el mapa, me pareció todo muy laberíntico. Más o menos visité lo siguiente:

- Kalpakçılar Caddesi y las calles alrededor de Kuyumcular Sokağı. Toda esta zona está especialmente dedicada a la orfebrería, especialmente de oro y de plata.

Sandal Bedesteni. Es un lugar donde antes se subastaban productos, pero ahora hay un restaurante.

- İç Bedesten. También aquí se solían subastar productos, pero ahora es un espacio más dentro del Gran Bazar.

- Zincirli Han. Un antiguo caravanserai con tiendas y con una fuente en el patio central.

- Perdahcılar Sokağı. Es una calle que destaca por sus vendedores de alfombras. Aunque se vende de todo, como en los demás sitios.

- Yağlıkcılar Sokağı. Es una de las calles principales del Gran Bazar, con muchas tiendas de todo tipo pero sobre todo de ropa.


He estado en Khan el-Khalili en El Cairo y en otros bazares, pero estoy convencido de que no hay nada como el Gran Bazar de Estambul.



Horarios del Gran Bazar:

- De lunes a sábado, de 08:30 a 19:00.

- Domingos y festivos está cerrado.




Web oficial del Gran Bazar (en turco)

HIPÓDROMO

El
emperador romano Septimio Severo comenzó la construcción del Hipódromo en el siglo III d. C. Sería terminado y engrandecido en el siglo IV por el emperador Constantino tras refundar la ciudad. Al ser el hipódromo de la Nueva Roma, era enorme, sólo comparable al de Roma. 

El Gran Palacio Imperial limitaba con la parte este del Hipódromo. El emperador tenía acceso directo a él a través de unos pasillos y escaleras que lo conducían al 
kathisma, la tribuna imperial, en la parte más alta del edificio. Cuando iba a llegar al kathisma, el público gritaba "aneteilon", que en griego quiere decir "sal, levántate", en una metáfora del sol que sale e ilumina el día.

Al oeste del Hipódromo se extendía la Gran Ciudad, Constantinopla. 
 
Durante siglos, aquí tuvieron lugar muchas carreras de carros y cuadrigas, y ciertos jinetes y conductores de cuadrigas y carros serían inmensamente populares y famosos entre la ciudadanía. Pero esta no fue su única función. Por supuesto, los ciudadanos de Constantinopla acudían al Hipódromo a animar a su equipo favorito, generalmente los "azules" o los "verdes" (hubo también "blancos" y "rojos", pero serían asimilados por los anteriores durante el siglo V). Estos equipos, llamados "demes", pasaron muy pronto de ser simples grupos de aficionados a las carreras de caballos a convertirse en una especie de partidos político-religiosos. Varios emperadores tuvieron que apoyarse en los azules o en los verdes para poder gobernar. 

El Hipódromo era una intersección entre el emperador y el pueblo. Aquí se encontraban frente a frente. Aquí el pueblo realizaba peticiones al emperador y aquí el emperador era aclamado o abucheado, y su poder podía salir reforzado o peligrosamente debilitado ante la opinión pública. También en este hipódromo se humillaba a emperadores caídos en desgracia, se ajusticiaba a delincuentes o a enemigos políticos o religiosos, hubo masacres, revueltas, etc.

En el año 532, los equipos verde y azul se unieron contra el emperador y provocaron la mayor convulsión popular de toda la historia de Bizancio, la llamada Revuelta Nika, que a punto estuvo de acabar con el reinado de Justiniano I. Miles de personas airadas se echaron a las calles y empezaron a quemar todo lo que se encontraban a su paso; Santa Sofía, Santa Irene y otras iglesias, palacios, baños y casas ardieron durante varios días. Justiniano decidió actuar, ordenando a sus dos mejores generales que aplastaran la revuelta. Mientras miles de personas de los dos bandos estaban reunidas en el Hipódromo, con un emperador títere que acababan de nombrar, cientos de soldados irrumpieron por un extremo y otro y masacraron a la mayoría de los que estaban allí. Fue el trágico final de la Revuelta Nika. Justiniano mandaría reconstruir todo lo que había sido destruido, pero a una escala mayor y siguiendo sus planes de cómo debía ser la capital imperial.

Aparte de su gran tamaño, este gran edificio tenía varias estatuas impresionantes y dos obeliscos en el centro de la pista, la llamada spina. Había gran cantidad de columnas de mármol, granito y pórfido, tanto en el interior como en las fachadas.  

Durante la Edad Media, el Hipódromo fue adquiriendo más y más funciones ceremoniales y políticas hasta el punto de que, desde el siglo VII hasta principios del XIII, para entrar en el Gran Palacio, la entrada principal estaba debajo del kathisma, lo que hoy es la entrada a la Mezquita Azul.

En la Cuarta Cruzada, tras la conquista de la ciudad por los cruzados en 1204, los venecianos desmantelaron el Hipódromo, llevándose todo lo que de valor encontraron. El caso más conocido son los cuatro caballos que decoraban el ala norte; fueron arrancados y trasladados a la Basílica de San Marcos de Venecia donde todavía pueden verse las copias (los originales están también en Venecia pero a resguardo). A partir de entonces, el Hipódromo se convertiría en una ruina. Las columnas y otros materiales serían reutilizados por los turcos otomanos en sus mezquitas tras la conquista de la ciudad en 1453. 

Hoy sólo queda una gran plaza de forma rectangular-ovalada con varios edificios muy interesantes y restos del antiguo Hipódromo en el centro. Se llama At Meydanı, la Plaza del Caballo.

En la parte este de esta plaza se encuentra todo el recinto de la Mezquita del Sultán Ahmet o Mezquita Azul, erigida sobre las ruinas de parte del Gran Palacio Imperial de Constantinopla.

En el lado oeste se pueden ver las escasas ruinas del 
Palacio de Antiocodel Martyrion de Santa Eufemia y del Palacio de Lausos.

Unos metros más al sur está
 el Museo de Artes Turcas e Islámicas (antiguo Palacio de Ibrahim Pasha). Fue restaurado hace pocos años y tiene objetos verdaderamente interesantes de los diferentes periodos musulmanes, no sólo de Turquía sino también del resto del mundo islámico. Además todo está explicado de forma muy didáctica. En la parte baja del edificio, se pueden ver restos de hileras de asientos del antiguo Hipódromo.

Entrando a la plaza por la parte, el visitante verá en el centro, sobre la antigua spina, en este orden, la Fuente Alemana o Fuente del Emperador Guillermo II, el Obelisco de Teodosio I, la Columna Serpentina y el Obelisco de Constantino.

  • La Fuente AlemanaFuente del Emperador Guillermo II, fue regalada por este emperador de Alemania al sultán Abdül Hamid II en 1900. Es una especie de templete que consta de ocho columnas de mármol y una cúpula verde con mosaicos en el interior. Es de estilo neo-bizantino. 

    La vi por primera vez en diciembre de 2012, la primera vez que estuve en Estambul. Después hubo obras durante varios años y estaba todo tapado. A partir de diciembre de 2017 la he podido ya ver siempre, totalmente restaurada, aunque no se puede entrar dentro del templete.


  • El obelisco de Teodosio está formado por el obelisco de Tutmosis III y por la base, mandada construir por el emperador bizantino Teodosio I.

    Creo que vale la pena detenerse un poco en la historia de este monumento, especialmente en su trayectoria y en algunos detalles.

    Más o menos alrededor del 1450 a.C., el  faraón Tutmosis III ordenó la construcción en granito de este obelisco para el Templo de Karnak, en Tebas (junto con otro obelisco). Aquí permanecería hasta el siglo IV d. C.

    Tras la conquista de Egipto por los romanos en el año 30 a.C., algunos emperadores decidieron transportar obeliscos a Roma y colocarlos en lugares donde se pudieran ver claramente. No tenían más función que ser emblemas del poder y la superioridad del Imperio Romano.

    En el siglo IV, el emperador Constantino el Grande ordenó que uno de los dos obeliscos de Tutmosis III que se encontraban en Karnak fuera llevado a Alejandría y de allí a la nueva ciudad recién fundada por este emperador, Constantinopla (aunque no está claro si quería mandarlo a Constantinopla o a Roma). Pero Constantino murió y, durante años el obelisco permaneció en Alejandría esperando que se construyera el barco adecuado para trasladarlo a su destino final. Se sabe que, más adelante, permaneció también un tiempo en Constantinopla hasta el año 390 en que Teodosio I decidió que fuera colocado en el centro del Hipódromo.  Unos años antes, el emperador Constancio II había colocado también el otro obelisco de Tutmosis III en el centro del Circo Máximo de Roma. De esta forma, las dos capitales imperiales poseían su circo máximo o hipódromo y su obelisco de Tutmosis III.

    Antes de su erección en Constantinopla, un trozo de la parte inferior del obelisco se rompió. Para compensar, hubo que crear una base de mármol, que es la actual. Está dividida en dos partes, una encima de otra. En la parte baja hay un bajorrelieve en la cara noreste que relata cómo fue levantado el obelisco en el Hipódromo, y otro en la cara suroeste en el que se puede ver una carrera de caballos; además hay una inscripción en latín mirando al sureste y otra en griego mirando al noroeste. Encima hay unas patas de pórfido que sostienen la parte más alta de la base. Esta parte muestra en sus cuatro lados escenas en bajorrelieve del emperador y su corte en el Hipódromo:

    • Bajorrelieve de la cara noroeste, mirando hacia la parte del Hipódromo donde se sentaban los verdes y los azules y hacia la ciudad. La escena representa al emperador Teodosio I con sus dos hijos y herederos Arcadio y Honorio a su derecha; a su izquierda aparece también el emperador de la parte occidental del Imperio Romano, Valentiniano II. Los cuatro se encuentran en el kathisma, la tribuna imperial, presidiendo una ceremonia en la que unos bárbaros se arrodillan ante el emperador y le entregan unas ofrendas. A un lado y a otro del kathisma se pueden ver a varios miembros de la corte imperial y a unos guardias detrás de éstos.

    • Bajorrelieve de la cara suroeste. La escena es parecida a la anterior pero las figuras están más erosionadas que las del bajorrelieve anterior. En la parte baja se puede ver la puerta de entrada al Gran Palacio Imperial de Constantinopla.

    • Bajorrelieve de la parte surestemirando hacia la Mezquita Azul, donde se encontraba el kathisma y el Gran Palacio. En esta escena, el emperador lleva en las manos una corona de laurel para entregarla al vencedor de las carreras. Está rodeado de miembros de la familia imperial. A ambos lados hay funcionarios de la corte imperial y guardias. Abajo hay gente que está presenciando un espectáculo con bailarines y músicos tocando instrumentos.

    • Bajorrelieve de la parte norestemirando hacia la Fuente del Emperador Guillermo II y Santa Sofía. Nuevamente, hay una escena del emperador Teodosio en el kathisma con miembros de su familia y funcionarios imperiales. Debajo se puede ver la puerta del Palacio Imperial y, al lado, hay un largo agujero en el mármol donde en tiempos de Bizancio pasaba una tubería que transportaba agua a alguna de las fuentes que había en el Hipódromo.

    Sobre la base hay cuatro patas de bronce que sostienen el obelisco. Si el obelisco es una obra maestra, también lo es la base, pero los jeroglíficos egipcios en el granito han soportado el paso del tiempo mucho mejor que la base de mármol, a pesar de ser mucho más antiguos.


  • La Columna Serpentina fue llevada a Constantinopla desde el Templo de Delfos, en Grecia, en los primeros siglos del Imperio Bizantino.

    En mi segundo viaje, en marzo de 2013, al ver esta columna sin las cabezas de las serpientes 
    me acordé de la cabeza de serpiente que había visto por la mañana en el Museo Arqueológico, la única que queda de las tres originales. 

  • Finalmente, el Obelisco de Constantino (también llamado El Coloso) fue construido con bloques de piedra y estuvo cubierto con placas de bronce hasta que los cruzados en el siglo XIII arrancaron el bronce y lo fundieron. Se llama Obelisco de Constantino porque, gracias a una inscripción en griego, sabemos que lo restauró el emperador Constantino VII en el siglo X. 


Enfrente de este último, al sur de la plaza, se encuentra el Rectorado de la Universidad del Mármara.

Hasta hace algún tiempo, caminando unos metros por el callejón a la derecha del edificio anterior, se llegaba a un mirador desde el que se podía contemplar una preciosa vista de la zona baja de la Península de Estambul y el Mar del Mármara al fondo. Por desgracia, las últimas veces que he intentado entrar ha estado cerrado o no me han dejado pasar.

El Rectorado de la Universidad del Mármara está situado encima de una estructura ovalada llamada Sphendone, una enorme plataforma semicircular construida por los bizantinos para sostener el último tramo del Hipódromo. En época bizantina, los carros y las cuádrigas giraban en este punto y, la mayor parte de las veces, este era el lugar donde ocurrían los accidentes y donde un jinete y su carro ganaban o perdían.

Bajando por la calle Nakilbent Sokağı se puede ver toda la estructura desde fuera con sus arcos tapiados. Dentro hay cámaras y corredores. Al principio estuvieron aquí encerradas las fieras salvajes que salían al Hipódromo pero, muy pronto, al desaparecer estos espectáculos, el Sphendone se utilizó para guardar miles de archivos legales del Estado Bizantino.